No es lo mismo decir algo que lograr que el otro te escuche. Las marcas que se recuerdan no son las que más explican, sino las que mejor cuentan.
Una estructura que funciona
- El problema: qué le dolía a tu cliente antes de conocerte.
- El giro: qué entendiste tú que otros no.
- El resultado: cómo se ve la vida después.
El error más común
Hablar de ti. En una buena historia de marca el protagonista es el cliente; tú eres quien le entrega el mapa.
El talento sin método es solo suerte.
Prueba a contar tu marca en tres frases siguiendo esa estructura. Si funciona en voz alta, funciona en cualquier formato.


